Gourmet

Gurú del whisky escocés

La bebida con 150 años de historia llegó de la mano de un tradicional plato: 'Scotch Eggs'.

El whisky solía pensarse como una bebida que tomaban nuestros abuelos, pero desde hace algunos años que ha logrado ganar cada vez más adeptos y ha conseguido introducirse con éxito en el mundo de la coctelería. Uno de los abanderados es Fraser Campbell, quien estuvo en el país como embajador global de Dewar’s, la famosa marca escocesa -acumula más de 500 premios a nivel mundial- que llegó al país para quedarse.
Con 150 años de historia y herencia, Dewar’s es reconocido dentro de la categoría de los `blended Scotch’ por su doble añejamiento y su corazón de malta. El portfolio con el que arribó al país cuenta con su White Label y el 12 años (una mezcla de whiskies madurados con notas de miel, frutos secos y cítricos). Más adelante llegarán los más premium: el 15 años y el 18.
A pesar de su tonada, tan escocesa como el whisky que tanto ama, Fraser está determinado en hablar con La Prensa en español. Con casi 20 años de experiencia como bartender en países como Escocia, España y Australia, asegura con orgullo que su misión es “viajar por el mundo para que la gente conozca el whisky escocés”.
“Mi primera experiencia fue un poco mala porque era joven, por eso por muchos años no me gustó”, confesó entre risas. El tiempo hizo que se amigara con esta bebida tan típica de su tierra natal y que, en la actualidad, sea uno de sus embajadores.
El whisky escocés tiene cinco categorías: ‘Single Malt’ (proviene de una única destilería, la cebada malteada es pura, no contiene otros granos, y debe ser embotellada en Escocia); ‘Blended Scotch’ (es la más conocida a nivel comercial, se trata de una mezcla de whisky de granos más whisky de malta); ‘Blended Malt Scotch’ (es una mezcla de whiskies de la primera categoría y procesados en más de una destilería); ‘Single Grain Scotch’ (es uno de los menos difundido comercialmente y se realiza con maíz, trigo y otros granos no malteados); y ‘Blended Grain Scotch’ (es una combinación de whiskies de grano y procesados en más de una destilería).
Acerca de esto, Fraser busca darle un giro a un preconcepto: “Suele decirse que el ‘Single Scotch’ es mejor que el `Blend’. Para mí, ésto no es correcto ni incorrecto. Creo que lo importante es la ocasión. Como bartender es importante pensar cuál es mejor para un cóctel en un bar y cuál lo es para tomar solo en casa. Las mezclas necesitan de las `single maltas’ y viceversa”.
– ¿Qué le recomendarías a alguien que nunca tomó whisky?
– Para comenzar es conveniente que lo haga con una mezcla, como el Dewar’s 12 años, porque los sabores son más suaves y dulces. Además, es mejor para poner en los cócteles. Cuando tienes menos experiencia, es mejor probar los que son más dulces.
– ¿Y a medida que avanzás?
– Después puede ser un 18 años, que es una mezcla de whiskies añejos.

GALLINAS Y HUEVOS
Durante la presentación de Dewar’s, que llegó al país de la mano del Grupo Cepas, hubo otro protagonista: el huevo. Sí, leyeron bien. Es que Tommy Dewar, uno de los hijos del fundador, tenía dos pasiones: el whisky y la cría de gallinas. Fue así que se creó el ‘Scotch Egg Club’, la plataforma invita a deleitar a los paladares más exigentes con una mezcla de diversión, huevos y whisky escoceses.
Este tentador maridaje no faltó en el excéntrico lanzamiento en la Argentina, con actores disfrazados de gallinas y gallos, juegos y premios. Los elegidos para realizar el menú fueron los chefs del restaurante Proper en Palermo, Leo Lanussol y Augusto Mayer, quienes crearon dos recetas propias de `Scotch Eggs’ (huevos recubiertos por una mezcla, empanados y fritos): una vegetariana, a base de arvejas, y otra de carne.
En tanto, Fraser deleitó a los presentes con dos opciones de cócteles, el ‘High Ball’, que tiene White Label, ginger ale y piel de limón; y el `Penicillin’, con 12 años, jugo de limón, rodajas de jengibre, almíbar de miel y un poco de single malt ahumado.

LA HISTORIA
La historia de este whisky escocés es digan de contar. John Dewar estaba seguro que el trabajo de campo no era para él, por lo que en 1846 se embarcó en el negocio de las bebidas espirituosas. “En ese momento nadie en Escocia quería whisky escocés, todos tomaban irlandés o algún ron. No era nada popular”, contó Campbell.
Si bien John fue un visionario, fue su hijo menor Tommy -un genio de la publicidad- quien hizo de la creación de su padre una marca reconocida a nivel mundial. Según cuentan, mientras vivía en Londres contrató a varios actores que iban a distintos bares pidiendo específicamente por Dewar’s. Lógicamente, locales no la tenían. Ahí aparecía él, ‘mágicamente’, con las botellas para ofrecerle al dueño del comercio.

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