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La peor noticia para la Región. El pro dictadura Bolsonaro será el Presidente de Brasil

El ex militar logra el 55 % de los votos con el 99 % escrutado mientras el progresista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) obtiene el 44%. Es la elección más polarizada, tensa y violenta en décadas, señala en un extenso artículo el diario El Pais.

El ultraderechista Jair Bolsonaro, un exmilitar de 63 años nostálgico de la dictadura, ha dejado claro desde el primer instante que comienza una nueva era en Brasil. Después de ganar hoy domingo con un 55 % frente al 44 % de Fernando Haddad, 55 años y del Partido de los Trabajadores, Bolsonaro se ha dirigido a sus compatriotas por Facebook, ha rezado con su familia y ha comparecido en televisión sin mencionar a su adversario. Concluye una campaña marcada por la tensión, la desinformación en las redes sociales y sobre todo, por las actitudes antidemocráticas de Bolsonaro.                                                                                                                                                                                            Sus amenazas y diatribas abocan al mayor país de América Latina a la incertidumbre y refuerzan el auge de la ultraderecha en todo Occidente.Sus alabanzas públicas a la dictadura (1964-1985) y las amenazas a sus adversarios políticos generan auténtico miedo en el Brasil progresista y honda preocupación en el Tribunal Supremo.                    “Todos juntos vamos a cambiar el destino de Brasil”, ha dicho el ganador de los comicios a sus ocho millones de seguidores en Facebook. “No podemos seguir coqueteando con el socialismo, con el comunismo, el populismo o el extremismo de izquierda”. El futuro presidente ha asegurado, ya ante la televisión ante su casa en Rio de Janeiro, que su Gobierno será “constitucional y democrático”.                                                                                                                                          Su rival, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores, siempre en segundo plano en esta tensa, polarizada, sucia y violenta campaña, pese a ir recortando la ventaja no ha logrado atraer a suficientes brasileños a su planteamiento de que esta era una elección entre dictadura y democracia. “Hay muchas personas con miedo y angustiadas en los últimos días. No tenemos miedo. Estamos aquí con las manos unidas y con coraje”, ha afirmado tras la derrota sin felicitar al vencedor.

Peligro

La declaración hecha por el presidente del Supremo tras depositar su voto en Brasilia da también idea del terreno en el que se ha movido esta elección, “Hay que garantizar la pluralidad política y respetar la oposición que se formará”, dijo juez Dias Toffoli, tras recordar que el Presidente electo tendrá que respetar las instituciones, la democracia y el poder judicial.

Oposición

El ganador tendrá que gobernar con un Congreso indomable de 30 partidos encabezados por el grupo del Partido de los Trabajadores (PT) con 57 diputados y el del Partido Social Liberal (PSL), de Bolsonaro, con 52, aunque este tiene más potenciales aliados. El ultraderechista ha encandilado a los mercados con sus promesas de privatizaciones en un país con un inmenso y rígido sector público gracias en buena medida a su gran asesor económico y futuro ministro de la materia, Paulo Guedes, doctorado en la Universidad de Chicago, cuna del ala dura del liberalismo económico moderno. No está tan claro que los generales que le acompañarán en el Gabinete sean tan entusiastas de esos planes.

Brasil ha votado inmerso en una inédita crisis política, económica e institucional. Los últimos años han sido especialmente convulsos. La política ha ido de sobresalto en sobresalto mientras la economía entraba en un periodo de recesión (2015-2016) del que empieza a recuperarse débilmente.

Proscripción

La campaña de esta elección será recordada porque los jueces cortaron en seco el intento del encarcelado Luiz Inácio Lula da Silva de regresar a la presidencia de Brasil por tercera vez, porque Bolsonaro fue apuñalado por un loco que actuaba “por órdenes de Dios”, según le dijo a la policía, lo que le llevó tres semanas al hospital, y por las diatribas que profirió antes y después de ese suceso. “Vamos a barrer del mapa a los bandidos rojos. O van presos o marchan al exilio”, proclamó hace una semana en una arenga a miles de seguidores en São Paulo retransmitida por Facebook desde su casa de Río, donde se refugió durante la convalecencia. “El error de la dictadura fue torturar y no matar”, declaró en una entrevista en 2016. Su número dos, Hamilton Mourão, propuso abiertamente el pasado septiembre encargar a unos notables una nueva Constitución. “Una Constitución no precisa ser hecha por los representantes electos del pueblo”, dijo este general que se retiró de las Fuerzas Armadas en febrero. Bolsonaro rechazó la propuesta y dijo que defiende “el voto popular”.

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