Salud

El cáncer de pulmón, el más mortal: mata a más personas que los de mama, colon y próstata juntos

Cada 17 de noviembre se celebra el Día Mundial del Cáncer de Pulmón, enfermedad que carga con una de cada cinco muertes por cáncer. Desde hace décadas, se lo considera el cáncer más mortal en el mundo, ya que causa más decesos al año que los de mama, colon y próstata combinados.

Es que la enfermedad es la primera causa de muerte por cáncer a nivel mundial y también en la Argentina, donde da cuenta del 15% de las muertes por cáncer en la población general, sobrepasando al cáncer de colon y de cérvix, y siendo superado sólo por el cáncer de mama en la población femenina. Esta elevada cifra está relacionada con que la mayoría de los casos se diagnostican en estadios avanzados ya que apenas el 20% de los casos se descubre en etapas tempranas con chances de tratamiento curativo.

El cáncer de pulmón afecta más a los hombres y a los grandes fumadores; pese a que en los últimos años se registró un cambio progresivo en las características de la población de pacientes. “Aunque los hombres fumadores siguen representando a la mayoría de los pacientes, hay una proporción creciente de mujeres que padecen cáncer de pulmón y muchas de ellas no han fumado y son más jóvenes”, señaló la médica neumonóloga Iris Boyeras Navarro (MN 118839).

En el país, el cáncer de pulmón representa el 15% de las muertes por cáncer, sobrepasando al cáncer de colon y de cérvix

Según evidenció la coordinadora de la sección Oncología Torácica de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, “de todas formas, la principal causa de este tipo de cáncer continúa siendo el tabaquismo, pero al menos un 25% de los casos se da en no fumadores por factores como la exposición ambiental a tabaquismo pasivo, al humo de leña, al asbesto y ciertos virus oncogénicos”. “Se consideran pacientes de mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón aquellos mayores de 55 años, fumadores, o expuestos secundariamente al humo del tabaco o de la combustión de compuestos orgánicos -puntualizó-. Aquellos que padecieron otros cánceres, los que tienen familiares que tuvieron cáncer, y los portadores de enfermedades pulmonares crónicas como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) también muestran mayor riesgo de cáncer de pulmón”.

En los casos en que se manifiesta clínicamente la enfermedad se presenta con tos, expectoración con sangre, falta de aire, y dolor torácico. Puede ser descubierto como un hallazgo incidental en una radiografía o tomografía de tórax, en forma de nódulo o masa pulmonar.

“Para dar con un diagnóstico definitivo es necesario realizar una biopsia, que es el análisis de una porción del tejido afectado -explicó Boyeras Navarro-. Este estudio es realizado por un médico patólogo, que se encarga de determinar si hay células malignas en la muestra, y de ser así, identificar qué tipo de cáncer afecta al paciente. Este paso es crucial para la determinación del pronóstico y elección del tratamiento. Entre las determinaciones que realiza el laboratorio de patología se encuentra la detección de marcadores moleculares, que son tests que buscan la presencia de algunos genes o proteínas alteradas en las células cancerosas, que participan en el mecanismo oncogénico, y que pueden ser blanco de terapéutica, principalmente en los pacientes con estadios avanzados de la enfermedad”.

En los últimos años, se alcanzó un mayor entendimiento de los mecanismos que producen la enfermedad y también de sus bases genéticas y moleculares, lo que llevó a los profesionales a caracterizar mejor cada caso, y así personalizar el tratamiento de cada paciente. Se trata de una enfermedad heterogénea, es decir que los enfermos pueden presentarse con diferencias en sus perfiles genéticos, en su presentación clínica y por lo tanto responder de manera diversa a los tratamientos disponibles.

Se consideran pacientes de mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón aquellos mayores de 55 años, fumadores, o expuestos secundariamente al humo del tabaco

En este marco, recientes investigaciones descubrieron la posibilidad de nuevos abordajes en su tratamiento que abren un esperanzador panorama para los pacientes. “En los últimos años hemos logrado avances el conocimiento del cáncer que nos han permitido llegar a una medicina más personalizada. Con una buena biopsia del tumor podemos estudiar sus características y detectar qué tratamiento será más eficaz para cada paciente debido a la tipología del cáncer de pulmón en cuestión”, resaltó la médica oncóloga Claudia Bagnes (MN 73207), jefa de Oncología del Hospital Tornú.

Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón que se diferencian entre sí según el aspecto de las células al microscopio: cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP), que afecta al 85% de los pacientes diagnosticados con la enfermedad y cáncer de pulmón de células pequeñas (CPCP), detectado en el 15% de los casos. En los últimos años y gracias al avance de la biología molecular, se descubrió que no hay un solo tipo de CPCNP sino que existen múltiples alteraciones genéticas que pueden producirlo (tales como EGFR, KRAS, ALK y otras). Desde entonces, la ciencia busca desarrollar tratamientos específicos dirigidos a cada alteración o grupo de alteraciones genéticas, así como también a cada subtipo específico de cáncer de pulmón.

Los desafíos en la materia son importante motivo de investigación clínica. Incansablemente se estudian nuevas terapias que mejoren la calidad de vida de los pacientes y les permita tener una mayor esperanza de sobrevida. En este sentido, la inmunoterapia es la innovación más reciente en el tratamiento oncológico. El sistema inmune es el mecanismo de defensa natural que utiliza el cuerpo contra agentes externos como virus y bacterias para proteger al organismo y mantenerlo sano. Sin embargo, en algunos casos, algunas células con mutaciones logran evadir la respuesta inmunitaria, lo que les permite desarrollarse hasta convertirse en tumores potencialmente peligrosos. El objetivo de este tipo de medicamentos es ayudar al sistema inmunitario a reconocer y atacar a las células cancerosas.

En el campo del cáncer de pulmón de células no pequeñas, la inmunoterapia demostró significativos avances para el tratamiento de los pacientes. Sin embargo, en lo que respecta al cáncer de pulmón de células pequeñas, que afecta a una minoría de la población y supone un peor pronóstico, hacía más de 20 años que no se registraba ningún tipo de avance. Recientemente y gracias a la inmunoterapia se dio un salto importante en el tratamiento de estos pacientes. “Para este tipo de cáncer de pulmón utilizamos el mismo esquema de quimioterapia desde el año 1985. Con ese tratamiento, se obtienen respuestas bastante favorables en un 40-80% de los pacientes, pero con progresión de la enfermedad en muy corto plazo siendo un tipo tumoral de muy alta mortalidad. Este año, se presentó un trabajo en la Conferencia Mundial de Cáncer de Pulmón, donde se compara carboplatino/etopósido (esquema tradicional para su tratamiento) versus este esquema de quimioterapia más la inmunoterapia atezolizumab. Las investigaciones demuestran que con esta nueva combinación los pacientes recién diagnosticados que no hayan realizado un tratamiento previo obtienen un mayor tiempo de sobrevida libre de progresión y un mayor tiempo de sobrevida global. Son realmente muy buenas novedades para este tipo tumoral”, ahondó la especialista.

Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón que se diferencian entre sí según el aspecto de las células al microscopio: cáncer de pulmón de células no pequeñas y cáncer de pulmón de células pequeñas

Por su parte, las terapias dirigidas demostraron beneficios en la supervivencia de los pacientes con estadios avanzados de cáncer de pulmón. Estos fármacos identifican sustancias en las células cancerosas, o sustancias normales de la sangre o los tejidos que ayudan al crecimiento de las células cancerosas y se adhieren a ellas destruyendo las células cancerosas, bloqueando su crecimiento o impidiendo que se diseminen. Estos tratamientos buscan causar menos daños en las células sanas que la quimioterapia o radioterapia.

“Un buen avance en el tratamiento de una enfermedad siempre está unido a un mayor conocimiento de la misma. Cuanto más conozcamos a nuestro enemigo, mejor vamos a detectar la forma más eficiente de atacarlo. Gracias a la información recabada de los estudios moleculares y genómicos se diseñan drogas específicas para las distintas tipologías de cáncer de pulmón que devienen necesariamente en una mejor calidad de vida y sobrevida para los pacientes oncológicos”, concluyó Bagnes.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *